VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Sé que existes. Lo he sabido siempre. Papá y mamá ponían los regalos pero tú ponías la inspiración. Gracias por todo.
Estamos apenas a dos días de celebrar tu cumpleaños 2011. De allá para acá, cómo nos has ayudado. Tu gran regalo fue tu palabra y sobre todo tu ejemplo. Nos diste un mandamiento adicional a los diez que ya teníamos: amar al prójimo como a sí mismo. Pero no lo dijiste para los demás, lo hiciste. Te dejaste asesinar por el inmenso amor que sentías por nuestra especie. No me puedo imaginar el dolor que sintió tu mamá al verte clavado en esa cruz. Se me arruga el corazón.
Y en el medio de eso, ¡los perdonaste! Con tu mandamiento y ese perdón fundaste Occidente, la moral civilizatoria que nos dio lo bueno del mundo que tenemos. Gracias de nuevo.