jueves, 24 de octubre de 2013

El momento lo exige...


EL NACIONAL 

VICENTE DÍAZ 

Un modelo de sociedad se hace hegemónico por consenso o a la fuerza. En Venezuela nadie puede imponer un proyecto político porque el país está partido en dos pedazos equivalentes. Imponer, del lado del gobierno, el socialismo contra la resistencia de por lo menos la mitad de la población es ser ilusos o arriesgarse a terminar usando la fuerza, y eso tiene las patas muy cortas. Lo mismo vale para la oposición con su propio modelo social. 

El gobierno está tratando eso: imponer una sociedad socialista, pero la angustiante situación económica, la inseguridad personal y la incertidumbre política acosan a la familia venezolana. 

Son problemas abrumadores que requieren soluciones inmediatas. El agobio puede acabar con la esperanza. Eso es muy peligroso. Un pueblo sin esperanza es un pueblo resentido. La factura la puede terminar pagando la clase política en su conjunto si no se sale de la peleadera empinándose sobre las diferencias. Los problemas del país solo tienen solución en el diálogo, nunca en la imposición.