martes, 30 de julio de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Las sombras que la casa vence
EL NACIONAL
Opinión
VICENTE DÍAZ
Hablar con uno mismo siempre es más fácil. No tienes que congeniar con nadie más, ni preocuparte por lo que gusta o disgusta, o por necesidades y reclamos ajenos. Y por fácil es más peligroso.
Válido por momentos, su costumbre debilita la capacidad de interacción, la aventura de descubrir, de compartir. Anula el arte de la empatía y las capacidades de entender y aprender. No hay razones para cambiar ni necesidad de mejorar. Se termina regodeando en la autocomplacencia.
Acostumbrarse a cenar solo, hablar solo, disfrutar solo porque uno solo se siente a gusto con uno mismo, porque los demás incomodan, es camino seguro a la autodestrucción. En psicología termina en depresión y ojalá no en suicidio; en política en la implosión del poder, que es otra forma de suicidio.
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