jueves, 24 de noviembre de 2011

Aberración antipatriótica

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


A la señora Ana le mataron a su hijo mayor, de 22 años de edad. Hace poco le secuestraron a su otra hija, de tan sólo 18 años, para obligarla a sacar plata de los cajeros automáticos. Desesperada, temiendo perder también a su niña, vendió todo y se fue a vivir a Madrid. En el aeropuerto se despidió llorando de su tierra amada. 

Es más venezolana que el mondongo, pero huyó aterrada. En septiembre trató de inscribirse para votar. No pudo. No puede. 

Para votar en nuestras elecciones necesita que otro gobierno la autorice. ¡Sólo podrá ejercer su condición de venezolana si la autoriza el Gobierno de Madrid! Una aberración antipatriótica, antinacional. Bonita forma de celebrar el bicentenario de la patria. 

jueves, 10 de noviembre de 2011

Jaimito o la expropiación de los sueños

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


Víctor Hugo Romero tiene 24 años de edad. Es andino y aficionado a los chistes. Prefiere los de Jaimito, expresión más popular de la picaresca criolla. A Víctor, por una temprana vocación empresarial, se le ocurrió lo que a nadie antes: registró la propiedad intelectual. Con el registro en la mano, le puso rostro al personaje, le dio amigos y situaciones. 

Lo editó en su tierra natal apoyándose en talentosos colaboradores. Jaimito se materializó en revista regular, en un cómic venezolano de tiraje nacional con vocación internacional. Una nueva Mafalda, tal vez. Lleva varias ediciones, tiene publicidad en televisión. Los chistes devinieron en industria: conceptualizadores, guionistas, ilustradores, diagramadores, impresores, distribuidores, publicistas, transportistas, locutores, editores, contadores. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Tentación clientelar, tentación criminal

Vicente Díaz 

El dinero tiene una lógica. Quienes la descifran pueden ganar en ese juego; se enriquecen. Depende básicamente de dos cosas: quién le debe a quién, y cómo se gasta lo que se obtiene. Se empobrece quien debe y se enriquece quien cobra. Si usted debe en su tarjeta de crédito usted se está haciendo más pobre y su banco se lo agradece. Trate de no deber. 

Pero, a veces deber es conveniente. Si se endeuda para gastar en carro, restaurantes o electrodomésticos la pasará muy bien, pero cada día será más pobre. Si con la tarjeta de crédito compra un computadora y un escáner, y en su casa monta un servicio vecinal de digitalización de fotos y documentos, usted tendrá una deuda buena; se habrá endeudado para invertir, no para gastar.