VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
A la señora Ana le mataron a su hijo mayor, de 22 años de edad. Hace poco le secuestraron a su otra hija, de tan sólo 18 años, para obligarla a sacar plata de los cajeros automáticos. Desesperada, temiendo perder también a su niña, vendió todo y se fue a vivir a Madrid. En el aeropuerto se despidió llorando de su tierra amada.
Es más venezolana que el mondongo, pero huyó aterrada. En septiembre trató de inscribirse para votar. No pudo. No puede.
Para votar en nuestras elecciones necesita que otro gobierno la autorice. ¡Sólo podrá ejercer su condición de venezolana si la autoriza el Gobierno de Madrid! Una aberración antipatriótica, antinacional. Bonita forma de celebrar el bicentenario de la patria.