VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Nadie se mete en la política para hacer el mal. Casi todos los políticos empezaron su actividad en la más temprana juventud, casi de niños. Justo en la época en que espinillas e injusticias se odiaban por igual. Había que cambiar el mundo, y uno podía ayudar. Y la única forma de cambiarlo es conduciéndolo a un nuevo rumbo. Eso supone poder para conducir, e ideología para orientar.
Los políticos buscan el poder para servir, porque creen que sus ideas y habilidades mejorarán las cosas. Hay quienes se aprovechan de la política, pero eso es un eventual efecto de la vocación, no su causa.