jueves, 29 de marzo de 2012

McDonald’s y los límites de la libertad

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


Los padres con niños pequeños lo viven a diario: cuando hay tiempo y dinero para salir a pasear y les consultan a los chamitos dónde ir invariablemente terminan haciendo la cola de McDonald’s en procura de la bendita cajita feliz con el juguete de moda. 

El alborozo infantil para ir a McDonald’s no es espontáneo, es inducido por la cuidadosa estrategia de esa corporación para captar sus mentes. Tienen parque infantil, su imagen es un payaso, organizan cumpleaños, el juguetico es sobre alguna película de moda, sus comerciales apuntan con frecuencia a ese mercado. Pero su comida está cargada de harinas, grasas y químicos nada aconsejable para niños. Y esto es válido para casi todas las cadenas de comida rápida, por algo la llaman también comida chatarra. 

jueves, 15 de marzo de 2012

Mal arranque

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


El Presidente de la República en víspera de su viaje a Cuba para operarse realiza un acto de su partido en el teatro Teresa Carreño para adelantar el nombramiento del comando de su campaña electoral. 

En pleno acto, un acontecimiento insólito y sin precedentes: ¡convoca una cadena nacional; una cadena de radio y televisión para transmitir un acto electoral de un partido político! Ya en el pasado el jefe del Estado ha pasado por encima del ordenamiento jurídico nacional promoviendo su opción política y llamando a votar por sus partidarios y por sí mismo en actos oficiales en los que actúa como jefe del Estado. Por eso he solicitado en ocho oportunidades su penalización por parte del Consejo Nacional Electoral. Ninguna ha prosperado. 

jueves, 1 de marzo de 2012

Bomba de odio

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


Beatriz entra en mi oficina hecha un mar de lágrimas. Tiene sólo dos semanas trabajando con nosotros. Se le contrató al igual que a otros muchachos para la jornada especial de Registro Electoral. Entre sus sollozos termino entendiendo que pasó el día al frente de su módulo de actualización del RE en un centro comercial de Caracas. Durante todo el día fue acusada de tramposa, de fraudulenta, de chavista de porquería. Al irse calmando me explicó que la mayoría de la gente fue amable. Que algunos le hacían preguntas que ella no tenía idea de cómo responder, sobre temas diferentes de su trabajo. Pero que de vez en cuando llegaba alguien con gesto feroz; algunos que sólo la miraban con desprecio, otros le vociferaban insultos y ofensas. Beatriz renunció.