VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Los padres con niños pequeños lo viven a diario: cuando hay tiempo y dinero para salir a pasear y les consultan a los chamitos dónde ir invariablemente terminan haciendo la cola de McDonald’s en procura de la bendita cajita feliz con el juguete de moda.
El alborozo infantil para ir a McDonald’s no es espontáneo, es inducido por la cuidadosa estrategia de esa corporación para captar sus mentes. Tienen parque infantil, su imagen es un payaso, organizan cumpleaños, el juguetico es sobre alguna película de moda, sus comerciales apuntan con frecuencia a ese mercado. Pero su comida está cargada de harinas, grasas y químicos nada aconsejable para niños. Y esto es válido para casi todas las cadenas de comida rápida, por algo la llaman también comida chatarra.