VICENTE DIAZ
EL NACIONAL
Nos encanta un atajo. Una forma de llegar más rápido al destino, de abreviar el camino. Colearse por el hombrillo, para adelantar el tráfico; buscar un "contacto", para saltarse el procedimiento; pagar una comisión, para ganar un contrato. El atajo es nefasto en todos los ámbitos. El atajo en política es una lotería criminal.
El atajo llevó, en febrero del 92, al Presidente actual a tratar con un golpe de Estado hacerse del poder en lugar de dedicarse a fundar un partido y competir por el favor popular. Fracasó.