jueves, 25 de octubre de 2012

El meollo del problema

VICENTE DÍAZ 
EL NACIONAL


Este artículo tiene un sesgo. Es obvio. Pero no puedo dejar de decir lo que tengo que decir. Siento admiración, pero también siento vergüenza. 

Siento una profunda admiración por Henrique Capriles. Nunca había visto una campaña electoral como la que él hizo. A sabiendas de la desventaja comunicacional en los medios que lo limitaba a tres minutos diarios de cuñas en TV, mientras que su contrincante tenía mano libre con cadenas y tiempo gratis, Henrique se dedicó a llevarle su mensaje directamente a la gente.