jueves, 24 de octubre de 2013

El momento lo exige...


EL NACIONAL 

VICENTE DÍAZ 

Un modelo de sociedad se hace hegemónico por consenso o a la fuerza. En Venezuela nadie puede imponer un proyecto político porque el país está partido en dos pedazos equivalentes. Imponer, del lado del gobierno, el socialismo contra la resistencia de por lo menos la mitad de la población es ser ilusos o arriesgarse a terminar usando la fuerza, y eso tiene las patas muy cortas. Lo mismo vale para la oposición con su propio modelo social. 

El gobierno está tratando eso: imponer una sociedad socialista, pero la angustiante situación económica, la inseguridad personal y la incertidumbre política acosan a la familia venezolana. 

Son problemas abrumadores que requieren soluciones inmediatas. El agobio puede acabar con la esperanza. Eso es muy peligroso. Un pueblo sin esperanza es un pueblo resentido. La factura la puede terminar pagando la clase política en su conjunto si no se sale de la peleadera empinándose sobre las diferencias. Los problemas del país solo tienen solución en el diálogo, nunca en la imposición. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

El poder de los ciudadanos

EL NACIONAL 

VICENTE DÍAZ 

Todos lo sabemos, pero es bueno recordarlo. El Poder Público dejó de ser absoluto y se dividió en ramas autónomas para evitar el absolutismo de reyes, zares y dictadores. Legislativo, Judicial y Ejecutivo es lo típico, que se vigilen y controlen entre sí. Chávez se inspiró en Bolívar para incidir que la Constituyente agregara los poderes Electoral y Ciudadano. 

La Constitución delimita quirúrgicamente sus competencias y establece claramente los mecanismos para la elección o designación de cada uno, de forma tal que todos se contrapesen y se evite que nadie acumule poder absoluto. Teoría, lamentablemente, pura teoría. La práctica es otra. Desde que fueron designados los integrantes de los poderes que conforman el Poder Público, ninguno de estos ha tomado alguna decisión contraria a los intereses políticos del entonces presidente Chávez o del mandatario Nicolás Maduro. Poderes como el Legislativo en varias ocasiones ha delegado en el Presidente la facultad constitucional de hacer las leyes. El TSJ no ha decidido nunca contra un acto del Presidente. Y así, el resto.

jueves, 4 de julio de 2013

Las sombras que la casa vence

EL NACIONAL

Opinión 

VICENTE DÍAZ 

Hablar con uno mismo siempre es más fácil. No tienes que congeniar con nadie más, ni preocuparte por lo que gusta o disgusta, o por necesidades y reclamos ajenos. Y por fácil es más peligroso. 

Válido por momentos, su costumbre debilita la capacidad de interacción, la aventura de descubrir, de compartir. Anula el arte de la empatía y las capacidades de entender y aprender. No hay razones para cambiar ni necesidad de mejorar. Se termina regodeando en la autocomplacencia. 

Acostumbrarse a cenar solo, hablar solo, disfrutar solo porque uno solo se siente a gusto con uno mismo, porque los demás incomodan, es camino seguro a la autodestrucción. En psicología termina en depresión y ojalá no en suicidio; en política en la implosión del poder, que es otra forma de suicidio.

jueves, 20 de junio de 2013

Ya como que es suficiente

VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL

@vicentedz 

El socialismo marxista ha fracasado siempre. Y siempre fracasará. Es inevitable. La base de la que parte es falsa: que el humano es esencialmente bueno pero que la sociedad capitalista lo pervierte; la propiedad privada de los medios de producción genera egoísmo, fuente de todos los males sociales. 

La única forma de acabar con los males sociales es acabando con el egoísmo. El interés individual debe ser supeditado al interés colectivo. Las empresas privadas son fábricas de maldad, hay que colectivizarlas. Y empiezan con los inventos: estatización, empresas de producción social, cooperativas, empresas socialistas, autogestionadas, comunitarias, fundos zamoranos, etc. Todas fracasan. Pero lo siguen intentando, esta vez sí, ahora le meteremos más formación ideológica para erradicar la corrupción y demás vicios pequeñoburgueses. Pero la terca realidad les vuelve a dar un tortazo en la cara: siguen fracasando. 

No entienden que para pintar se necesitan pintores, para cantar cantantes y para escribir escritores. Para manejar empresas se necesitan empresarios. Todo el mundo puede intentar pintar, pero pocos serán artistas. Se requiere pasión, audacia, disciplina y talento. Eso mismo se requiere para ser empresario, sólo que no es talento artístico sino empresarial. La obra final será tan buena como abundante sean estos atributos.