VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Lo que sucede en el Rodeo sucede en toda Venezuela. Existe un problema pero no se atiende hasta que explota. Es una forma de gobernar. Gerencia avestruz. Se esconde la cabeza en la tierra pretendiendo que si no se ve el problema, no existe, o esperando que se solucione solo.
Es la actitud de la persona que siente un bultico extraño y no acude al médico. Esperando a ver si se disuelve solo y así evitar las malas noticias.
Pero el bultico no se va, crece. Al rato ya duele, pronto se esparce y comienza a comernos. Cuando se reacciona, en el estilo avestruz, ya es muy tarde.
El Rodeo nos pasó en el viaducto Caracas-La Guaira. Todo el mundo sabía que se iba a caer, ellos no. Hasta que se cayó. Allí sí corrieron a hacer el otro. También nos pasó con la inseguridad. Año tras año los anillos de afectados se nos iban acercando. Al principio nos enterábamos de atracos, secuestros y asesinatos por la prensa, luego porque le paso a unos conocidos de los amigos, después a los amigos, seguidamente a los parientes y finalmente todos hemos sido víctimas del hampa. Ahora el Gobierno se dio por enterado. Corre a crear la Policía Nacional y a preocuparse por la proliferación masiva de armas ilegales.
Es el caso eléctrico, al principio desconocían los apagones. Luego culparon a El Niño y al calentamiento global, pero vino la lluvia y culparon a la iguana y al consumismo capitalista. Ya parece que descubrieron que era un sabotaje de la oposición.
La lista puede continuar en todos los ámbitos: abastecimiento, vivienda, salud, inflación, metro, tráfico. La gerencia avestruz huye de la realidad hasta que esta, terca, la acorrala.
Lo del Rodeo estaba anunciado.
Se enterró la cabeza en la arena a ver si no pasaba, pero pasó. Las cárceles son los lugares del país con mayor presencia del Estado.
Y son un desastre. Si a delincuentes, que son víctimas y victimarios, se les permite portar armas, dinero, celulares, droga y alcohol se puede estar seguro de que esa sopa estallará en la cara. Ojalá el Rodeo no se extienda por todas las cárceles. Eso también se ve venir. Tanto que ya el problema tiene ministerio.
Ese estilo avestruz de gobierno es la resultante de pensar, al mejor estilo marxista, que la sabiduría y la conducción es patrimonio de uno solo, el líder histórico del proceso. Entonces todos los problemas terminan en el mismo escritorio, pero la capacidad de atención es limitada. Entonces me concentro en un par de cosas solamente. Las demás no existen o se resolverán solas. Parece que no.
Todas las revoluciones marxistas de la historia han seguido el mismo camino. Lenin empezó con "Todo el poder a los Soviets (comunas)" y todo el poder terminó en Stalin. El Rodeo es solo un síntoma.
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