VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Gente en el Gobierno piensa que la oposición en paralelo a la ruta electoral estaría en otra jugada. Que anda en un plan de desconocer las elecciones alegando cualquier cosa. Que se prepara para calentar la calle y crear una situación de caos que le daría pie a la intervención de un grupo de militares desafectos del "proceso"; que con el apoyo de Washington se alzarían con el coroto y desatarían una espantosa venganza política contra los revolucionarios. Por creer eso anunciaron la creación de un comando antigolpe.
Del lado de la oposición hay quienes piensan que desde el Gobierno ven las elecciones sólo como una ventana táctica para la estrategia revolucionaria y que intentarán prescindir de ellas cuando ya no sean funcionales a los objetivos supremos de la revolución. Que, dado el peligro de perder el poder, van a buscar una excusa para permitir que colectivos violentos desaten un caos durante unos días que justifique la suspensión de garantías en el entendido (incorrecto) de que eso suspende la elección para instaurar un gobierno de facto con un cierto ropaje constitucional, TSJ mediante. Las variantes de esta hipótesis incluyen la suspensión de las elecciones alegando impedimentos técnicos propios o inducidos, o maniobras judiciales. Ambas son hipótesis. Ambas falsas. Ambas peligrosas.
Robert Merton lo alertó hace varias décadas. Hay situaciones en que la sola existencia de profecías sociales, aun cuando sus fundamentos sean inciertos, genera las condiciones para que se vuelvan realidad; son hipótesis de autocumplimiento. Si se corre el rumor de que se agotará la harina Pan la gente corre a comprar y causa que se agote.
La humanidad estuvo a punto de desaparecer cuando Fidel Castro, presumiendo que Estados Unidos se preparaba para invadir Cuba, solicitó a la URSS su protección. Ésta se materializó en forma de misiles nucleares introducidos secretamente en la isla. Fueron descubiertos por un avión espía norteamericano. Esta acción del bloque comunista generó una contundente respuesta de John Kennedy que, de no haber cedido ambas partes gracias al diálogo, hubiese conducido al holocausto nuclear. El peor momento de la Guerra Fría derivó, entonces, en una alocada carrera armamentista alimentada por la hipótesis de que cada parte se aprestaba para atacar a la otra.
Algunas creencias sociales son peligrosas no porque sean verdad sino porque su mera existencia genera reacciones y condiciones que posibilitan su concreción.
Gobierno y oposición tienen que trabajar juntos para ir desmontando estas peligrosísimas visiones. Tenemos una ruta por delante: el camino electoral, donde se dirimen los conflictos de poder de acuerdo con lo que decida soberanamente el pueblo.
Ni el pueblo de Venezuela ni las instituciones mundiales permitirían un paso en falso de radicales o aventureros. El 7 de octubre tendremos elecciones, en el marco de unas garantías que tienen que asegurar pulcritud y equidad: el pueblo hablará... todo el mundo a obedecer. Ni un paso en falso.
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