VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL
Épale amigo lector, probablemente este artículo no es contigo. Te invito a dejar de leerlo si respondes afirmativamente alguna de estas preguntas: ¿Participas en alguna organización para el mejoramiento de la vida vecinal?, ¿Asistes con regularidad a las asambleas de tu comunidad? ¿Has firmado un petitorio público o mandado una queja formal o escrito una carta o email proponiendo o reclamando algo? ¿Has ido a alguna marcha, eres voluntario de algo? Ya puedes dejar de leer si dijiste que sí a algo de eso.
Si sigues leyendo, entonces lo que viene es contigo amigo o amiga. Si no te da la gana de participar en política es tu derecho. Es tu opción. Otros decidieron poner el hombro para ayudar al país o a la comunidad. No importa la óptica política. Están luchando por lo que creen que le conviene más a la colectividad. No los ayudes. Tampoco los estorbes.
Ser ciudadano, estimado lector, no es tener una cédula de identidad, es sobretodo un estado mental, una actitud. Es entender que el mundo no se acaba en el ombligo. Un país es una nave en aguas turbulentas que requiere buenos tripulantes. Pero no es un barco a motor, sino más bien una galera impulsada a remo, a pulmón. Y tú estás a bordo. Si te gusta el Gobierno, apóyalo.
Si los gobernantes no sirven, métete en un partido de oposición y lucha por ser gobierno. Si la oposición tampoco te gusta, funda tu propio partido, crea una ONG, haz un grupo de electores. Si tu edificio es un desastre, postúlate a la junta de condominio. Si los voceros del consejo comunal se roban los reales, por lo menos asiste a las asambleas. Si algo no te gusta, trabaja para cambiarlo.
Aunque no sea evidente, tu vida toda está profundamente marcada por la política. Son los políticos los que toman las decisiones clave que se transforman luego en leyes, ordenanzas, planes, decretos, instituciones, misiones, proyectos y normas que impactan en cada aspecto de tu vida.
Si no quieres participar en la vida política, si crees que basta con ir a votar, te tengo una noticia: los políticos decidirán entonces sin ti; impactarán para bien o para mal cada aspecto de tu existencia, sin ti. Hasta el aire que respiras o lo que estudian tus hijos está influenciado por decisiones políticas. No sigas pensando que la política no es contigo; porque resulta que tú también eres político: no hacer nada es dejar que todo siga igual, bueno o malo, y esa es una posición política.
Y no creas que votando se resuelve el problema, que estás haciendo una gran contribución, eso es bueno, mucho mejor que no votar, pero no basta. Sobre todo si se compara con lo que puedes hacer.
El hecho político es complejo y variado, por eso hay múltiples formas de participar. Lo que no hagas tú seguro lo está haciendo otro, pero tal vez para una opción política que no te guste. Entonces, no te dejes, trabaja. Votar no basta. Hay que movilizar, motivar, aclarar, defender, financiar, aportar. Venezuela será lo que hagamos de ella. Y si no quieres hacer nada, por lo menos dale una palmadita de aliento y mira con respeto a tu vecino que si lo está haciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario