jueves, 19 de agosto de 2010

Abusador

VICENTE DÍAZ
EL NACIONAL

vicented@cantv.net

El gobierno nacional no puede participar en la contienda electoral. Si lo hace está violando la Ley. Punto.

El presidente nombra a los gobernadores como jefes de campaña, juramenta comandos electorales, hace actos con los candidatos; no es candidato y sin embargo su imagen predomina en todo el grafismo preelectoral. Todo eso en cobertura permanente de VTV y demás medios del Estado, que se han convertido en propagandistas oficiales del partido de gobierno y punta de lanza contra los adversarios políticos del gobierno. 

El gobierno sabe que la Constitución y la Ley se lo prohíben, y aún así lo hace. ¿Por qué? La respuesta, más allá de lo obvio, nos mete en profundidades.


1. La experiencia le dice al gobierno que la mayoría del CNE no ha mostrado la menor disposición de sancionar al Presidente.

2. Se transmite un mensaje de omnipotencia, de poder absoluto, de poder único, de inexistencia de límites. Eso cohesionaría las filas propias; y desmoralizaría a los adversarios desprevenidos que podrían terminar creyendo que no hay nada que hacer, que todo está perdido.

3. En la concepción marxista el Estado es un instrumento de dominación que utiliza una clase social para mantener subyugada a la otra. En este caso, el Estado capitalista tiene una naturaleza y una lógica que reproducen la hegemonía de los ricos y por eso su institucionalidad debe aprovecharse sólo en lo poco que ayude a la revolución. En aquello que la limita o regula la legalidad burguesa debe ser sustituida y, entretanto, obviada. Los límites electorales al gobierno son un resabio burgués.

4. El marxismo desarrolla su propia moralidad. Cabalgando sobre la noción de “pueblo elegido”, propia de la tradición judeo-cristiana, el marxismo asume al proletariado como la clase elegida, encargada teleológicamente de conducir a la humanidad hacia la sociedad sin clases que es el comunismo, fin último de la humanidad. Se deriva de esto una moral revolucionaria que asume como bueno todo lo que ayude a lograr ese objetivo supremo y como malo todo lo que lo dificulte. Esa moral especial fue la que permitió a Lenin, sólo por mencionar algo, justificar una Dictadura, una dictadura buena, la del proletariado. Esa moralidad llevada a sus extremos significa que todo vale si contribuye al parto del hombre nuevo y al fin de la lucha de clases.

Qué son unas cuantas normas electorales burguesas frente a la marcha resplandeciente de la humanidad hacia la tierra prometida.

Es una concepción de Estado, de sociedad, de la historia, de la moral. No lo ven como abuso, es marxismo. El gobierno tiene el derecho de pensar como le da la gana, pero no de actuar como le dé la gana. Mientras exista esta Constitución y estas leyes, tiene que circunscribirse a ellas. Si no, es abusador, por decir lo menos.

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